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La Red de Almas: La investigación de Peggy Kane

La Red de Almas: La Investigación de Peggy Kane, la Jaula de Faraday y las Experiencias de Alex con los Avianos Azules

En el tercer episodio de la serie de seis sobre la red de almas, ElShowDeAlex.TV presenta uno de los aportes más interesantes al tema: la investigación de Peggy Kane. Pero lo que hace a este episodio particularmente especial es que Alex comparte algo que pocas veces ha relatado con tanto detalle: una experiencia personal que vivió desde los seis años, de naturaleza tan profunda y tan coherente con todo lo que la investigación de Kane plantea, que resulta imposible separar lo uno de lo otro.

Quién Es Peggy Kane y Qué Descubrió

Peggy Kane fue presentadora en televisión de acceso público en los años noventa, investigadora de ovnis y ex seguidora de la nueva era. A través de su investigación con personas que practicaban viajes astrales, llegó a una conclusión que conecta directamente con el tema central de toda esta serie: existe una malla de frecuencias alrededor del planeta que nos mantiene atrapados.

Lo que hace especialmente notable el hallazgo de Kane no es solo la conclusión en sí, sino la evidencia que la sustenta. Al trabajar con practicantes de proyección astral, descubrió que cuando estas personas intentaban salir de su cuerpo durante el viaje astral, chocaban con algo. Una barrera. Y esa barrera funcionaba de manera idéntica a una jaula de Faraday: una estructura metálica que, cuando está electrificada, no permite ni la entrada ni la salida de ondas electromagnéticas.

Puedes ver este episodio completo en YouTube.

Robert Monroe y la Jaula de Faraday: El Experimento que lo Confirmó

La conexión con Robert Monroe, fundador del Instituto Monroe que ya apareció en episodios anteriores de esta serie, resulta aquí fundamental. Monroe era conocido por su capacidad para hacer proyecciones astrales de manera consistente y controlada. Pero cuando fue puesto dentro de una jaula de Faraday electrificada e intentó realizar una proyección astral, su cuerpo astral chocaba contra la estructura. No podía atravesarla.

La analogía que el video de soporte establece es la que Alex considera el punto medular de este episodio: si la red de almas que rodea a la Tierra funciona como una jaula de Faraday a escala planetaria, entonces sería una barrera electromagnética que no permite ni la entrada de seres del exterior a este sistema, ni la salida de las almas hacia el universo real. Las almas que intentan traspasar simplemente quedan atrapadas o rebotan en esa red electromagnética.

Sigue la serie completa en el canal de ElShowDeAlex.TV.

La Distinción Crucial: Alma y Espíritu No Son lo Mismo

Antes de presentar el video de soporte, Alex hace una aclaración que considera fundamental para entender el episodio correctamente: el alma y el espíritu no son sinónimos, aunque se usen de manera intercambiable en la mayoría de los contextos. La imagen que propone para entenderlo es visual: el espíritu es un círculo pequeño en el centro, y el alma es un círculo más grande que lo rodea. No porque el alma sea más importante, sino porque el espíritu se alberga dentro del alma en esta realidad.

Y aquí está la implicación directa con el tema de la red: el alma, que es el cuerpo energético, etérico, electromagnético, es la que viaja en los viajes astrales. Y es también la que llevaría toda la carga de memorias, traumas, contratos y apegos a este sistema. El espíritu puro, sin esa carga, es de una naturaleza diferente: una llama, algo que no entendemos del todo, que no está sujeto a las mismas limitaciones electromagnéticas que el alma. Por eso la red de almas funciona sobre el alma, no sobre el espíritu. Y por eso se llama red de almas y no red de espíritus.

La Experiencia Personal de Alex: Los Viajes Desde los Seis Años

En uno de los momentos más personales que Alex ha compartido en toda la serie, describe algo que vivió desde niño en la Ciudad de México. Alrededor de los seis años comenzó a tener experiencias nocturnas que al principio tomaba por sueños extraordinariamente vívidos. Se veía a sí mismo durmiendo desde el techo de su cuarto. Luego se elevaba y veía el techo completo de su casa, una perspectiva que nunca había tenido en estado despierto. Luego su fraccionamiento completo con las luces de la calle, la universidad del lado que tampoco había visto desde lo alto. Todo con el mismo efecto de zoom invertido de Google Earth.

Y luego, en algún punto de ese viaje, encontraba seres. Seres que él describe como avianos, con apariencia de aves, aunque ellos mismos le explicaban telepáticamente que esa no era su forma real, sino que la estaban proyectando para que él no se sintiera extraño. Lo que le comunicaban a través de esa telepat era también algo que tardó años en entender plenamente: ellos lo esperaban en los límites. No podían entrar a este sistema fácilmente. Para ellos era difícil. Pero para Alex salir era sencillo. Y desde ese límite se iban juntos a otros lugares, incluyendo lo que describía como su lugar de origen.

Años después, ya adulto, identificó a esos seres como los llamados avianos azules. Y lo que le habían comunicado en esas experiencias de infancia cobraba cada vez más sentido: «Tú decidiste estar en esta densidad. Nosotros estamos aquí esperándote. Todo lo que quieras, pero tú decidiste estar.»

El Psicólogo que No Entendió y la Reacción del Padre

Alex también menciona que en aquella época su padre, preocupado por las experiencias que el niño relataba, lo llevó con un especialista. No recuerda exactamente si fue psicólogo o psiquiatra, pero recuerda bien la situación: en ese tiempo se veía una serie de ciencia ficción en la televisión mexicana donde había una base en la Luna que luego comenzaba a viajar por el universo. El especialista concluyó que la serie estaba afectando negativamente al niño y generando pesadillas.

Alex aclara que eso no era así. Las experiencias no eran pesadillas. No había miedo en ellas, no había oscuridad, no había demandas ni contratos por parte de los seres con quienes se encontraba. Eran experiencias armoniosas, orgánicas, naturales. Con el tiempo entendió que esas características mismas eran la señal de que no había nada negativo en ellas: cuando las entidades o seres presionan, piden algo, generan miedo o exigen compromisos, ahí sí hay algo que cuestionar. Pero lo que vivió era todo lo contrario.

La Conclusión de Alex: No Era un Viaje Astral, Era Algo Más

Con la perspectiva del tiempo y de todo lo que ha aprendido y explorado a lo largo de los años, Alex concluye que lo que vivió de niño no era un simple viaje astral. Era algo diferente. El alma en la tercera dimensión tiene demasiado peso, demasiada densidad, demasiados apegos y contratos acumulados para haber podido trasladarse a los sistemas que visitaban en esas experiencias. Lo que viajaba era el espíritu puro, sin la carga del alma. Y al regresar, se reconectaba con el alma, que a su vez se reconectaba con el cuerpo. El resultado era despertar físicamente en la madrugada, necesitando un tiempo para reorientarse, para entender dónde estaba, y luego conciliar un sueño más convencional antes de que el despertador marcara la hora de ir a la escuela.

Esa distinción es importante: el espíritu puede traspasar la barrera que el alma no puede. No porque el espíritu sea más poderoso en términos de fuerza, sino porque su naturaleza es diferente a la de las ondas electromagnéticas que la barrera contiene. La jaula de Faraday funciona sobre lo electromagnético. El espíritu es algo que ni siquiera entendemos bien qué es, y por eso no está sujeto a esas limitaciones.

El Mensaje que se Repitió: Tú Decidiste Estar

El mensaje que los avianos azules comunicaban a Alex de niño fue confirmado en diferentes momentos de su vida adulta, a través de terapias de regresión y otras experiencias. En una de ellas, recibió un detalle adicional que admite con cierta pena o vergüenza, usando el humor para suavizarlo: aparentemente no solo eligió venir a esta densidad, sino que convenció a varios seres de que lo acompañaran. De cierta manera, como se dijo en el episodio sobre la entrevista alienígena, llegó convenciendo a otros.

Eso, dice Alex, es similar a lo que ocurrió con Jacobo Greenberg, el neurocientífico mexicano que desapareció misteriosamente en los años noventa y cuya historia ha sido explorada en el canal en inglés. Greenberg hablaba de venir del sistema de Vega y de haber llegado a este sistema junto con un acompañante, aparentemente exiliados por haberse metido en asuntos de otro sistema por empatía. El patrón es similar: seres que llegan a esta densidad no por una imposición, sino por una elección, motivada por empatía, curiosidad o el deseo de ayudar en algo que no entendían del todo.

Red de Almas vs. Red de Espíritus: La Distinción Final

Alex cierra el episodio con la claridad que quiere dejar instalada antes de los próximos tres episodios de la serie: la red de almas aplica para el alma, no para el espíritu. La jaula de Faraday a escala cósmica que Peggy Kane describió atrapa lo electromagnético. El alma es electromagnética. El espíritu no es necesariamente así, o al menos no en el sentido en que lo entendemos.

Eso significa que la barrera, si existe, no es una sentencia definitiva para nadie. Es una limitación que opera sobre lo que lleva apegos a este sistema. Y quien trabaja esos apegos en vida, quien va soltando los contratos y las adherencias, quien llega al momento del tránsito con menos carga de alma, tiene más posibilidades de cruzar esa barrera desde el espíritu que desde el alma densa y cargada.

La preparación para la muerte que Alex ha propuesto desde el inicio de esta serie sigue siendo, también aquí, la propuesta central. No como una práctica esotérica ni como un proyecto de fuga desesperada, sino como el trabajo más natural y más sensato que puede hacerse mientras se sigue viviendo plenamente esta experiencia humana.

Ve el episodio completo en este enlace y sigue la serie en el canal de ElShowDeAlex.TV.

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